Con la resaca del viaje a Quintanilla del Agua, volvimos al terruño y éste nos volvió a premiar con otro momento irrepetible. Una pareja de críalos andaba por el suelo y sobre unas higueras, a la izquierda del camino desde el que les observábamos en el coche de Jero. Mi amigo no quiso coger la cámara para así no perder detalle, observáramos más especies y disfrutásemos más.
-Jero: el momento del águila calzada con el conejo fue increíble y no se va a volver a repetir.
-Ramón: Amigo, cada vez que hemos estado juntos ha habido un momento inolvidable: las grullas en la Albuera, la imperial en Monfragüe, el elanio ....
El día estaba llegando a su fin y yo llevaba ya al críalo en mi tarjeta Compact flash y más feliz que un regaliz. De repente, la hembra de críalo se posó en la alambrada, a la derecha del camino, delante de nosotros. Jero logró acercarse un poco más, es imresionante cómo las aves no recelan de su coche.
Lo que ocurrió después fue increible: la primavera, el amor, quizá una conjunción de los planetas...
No os lo voy a contar porque una imagen (ó 30) vale más que mil palabras. ¡Qué bonito es el amor!, ¡qué bonita es la primavera!
Espero que os haya gustado la entrada y las fotos, para mí es un momentazo el que vivimos, un regalo que nos hizo la madre natura. Al hacer la última foto mi cámara me avisó: tarjeta llena. Las tomas tienen bastante recorte y las he procesado por lotes, así que seguramente se puedan mejorar, pero he preferido que todas salgan con los mismos colores, brillo, luz...
Doy las gracias de nuevo a mi gran amigo Jero y a su familia por compartir con nosotros otro día inolvidable (y ya van unos cuantos). Para terminar he hecho un vídeo con las fotos intentando hacer una animación del momento.





























