.... Continuando con la ruta dejamos atrás la dehesa para adentrarnos en zona de estepa. De vez en cuando parábamos para buscar a las avutardas con el telescopio pero no había ninguna, Jero sólo sabía decir que las íbamos a ver como fuera. De repente, avistamos una gran bandada en dirección suroeste. Tras pasar por el histórico pueblo de la Albuera (famoso por la batalla con los franceses) continuamos por la carretera de Valverde de Leganés. Al desviarnos por un camino cruzó la carretera un elanio azul ¡nos pasó muy cerca!, lástima que ahí no se podía parar.
Mientras íbamos hablando del gran Felix Rodriguez de la Fuente, Jero nos relataba su viaje a Poza de la Sal, nos explicaba que estuvo viendo a los leonados en el mismo lugar en el que el maestro los vio mil veces. Se me pusieron los pelos como escarpias....
A lo lejos descubrimos decenas de avutardas, paramos el coche y con el teles nos pusimos a verlas. La helada, el viento gélido y el sol de febrero fueron nuestros mayores enemigos ya que con la calima no pudimos ni observar ni fotografiar en condiciones.
Llegamos a contar hasta 100 avutardas. Mil gracias amigo por hacer realidad este sueño.
De regreso a Torre de Miguel Sesmero disfrutamos con las cigüeñas. En un poste eléctrico pegado a la carretera vimos otro elanio, cada día me gusta más este ave.
La nota triste la puso esta cigüeña que muríó electrocutada mientras preparaba su nido. Otra vez los malditos tendidos eléctricos.
Ya en el pueblo vimos otra cigüeña y una pareja de milanos reales.
Recogimmos a Asun y Jaime y nos dispusimos a recorrer otra parte del terruño. El primer encuentro sin salir aún del pueblo fue una tarabilla
Enseguida nos encontramos con varias avefrías y un alcaudón real
También un mochuelo (aunque estaba muy lejos)
¡Lo mejor estaba por llegar!. Nos encontramos con este martín pescador (martina), aunque no hubo suerte para pillarle bien. Lo llegamos a tener a tan sólo 3 metros. Silvia, incluso, lo vio tirarse a pescar. Estábamos todos con la boca abierta.
En el río había lavanderas y mosquiteros
Aprovechando el calor del sol y el cobijo de la encina aprovechamos para comer en el campo
¡esto es vida! En ese rato vimos grullas, otro elanio, un ratonero, cormoranes, garcillas, garcetas y una garceta grande y cigüeñas. La pareja de martines pescadores sobrevolaba río arriba, río abajo como un par de proyectiles azules.
Dimos un agradable paseo río arriba en dirección a Nogales y nos encontramos este ternero que puso la nota alegre después de ver a la cigüeña electrocutada. ¡No me digais que la foto no es tierna!
Por el cielo un trío de grullas y muchas avefrías
Me pasé un buen rato persiguiendo a este petirrojo mientras pensaba que si lograba fotografiarle bien le dedicaría la foto al amigo Xurde (se que le encantan) pero parece que me estaba vacilando, cuando lo conseguía encuadrar salía volando.
Vimos también muchos chorlitos dorados entre avefrías.
La luna no quería perderse tanta variedad y asomaba tímida tras las encinas .
Vista de la dehesa extremeña.
"Salto de perdiz", este va a ser el nuevo deporte en las olimpiadas de Londres 2012.
Había muchas perdices y liebres y ningún cazador ¡qué alegría!
Más chorlitos dorados.
Esta es la abubilla que tanto gustó a Jero en la cámara ¿ves como pierde mucho al procesarla?
De vuelta al pueblo nos encontramos con este milano real.
El sol estaba llegando a su ocaso diario pero todavía quedaba un trocito de terruño por escudriñar.
En una de las casas del pueblo tenían una despensa de productos ibéricos tan típicos de mi tierra.
Camino de la dehesa y a escasos metros había un elanio posado en una piqueta. Os la pongo en la foto sin recorte para que veais lo que pudo ser y no fue.¡Si hubiese aguantado un poquito más! Los nervios se apoderaron de todos nosotros pero nuestros corazones latieron a la vez.
Fue tan imprevisible que cuando nos dimos cuenta y paramos el coche el animal salió volando.
El sol se apagaba y las grullas volvían en escuadras a sus dormidero en la laguna Grande.
Terminamos el día tomando algo en Rocamador.
El domingo por la mañana volvimos a Madrid. La vuelta siempre suele ser un espectáculo ya que tanto por la carretera de Fuente del Maestre a Villafranca de los Barros, por la vía de la Plata y por a A-5 en su transcurso por Extremadura se suelen observar bastantes aves. En Mérida vimos más de 100 cigüeñas volando (imagino que camino al vertedero) y en los postes de la luz milanos reales, ratoneros y cernícalos.
Al llegar a los campos de arroz y maíz de Conquista del Guadiana observamos grullas alimentándose y salimos de la autovía para observarlas
Entre ellas había bastantes avefrías y lavanderas.
Esta garza nos hizo disfrutar un rato.
Las garcillas bueyeras aprovechaban el paso de un tractor. ¡A falta de bueyes!
Emprendimos la marcha y tuvimos que desviarnos al ver más grullas pocos kilómetros más adelante.
Avefría volando.
Quizá fuese la última observación de grullas de este invierno, la próxima salida será a Monfragüe coincidiendo con la FIO.
Esto es lo que dio de si el fin de semana. No hay mucha calidad pero si cantidad. Agradecer de nuevo a Jero y familia los buenos ratos, su atención, las observaciones y su compañía. Al amigo Lolo: espero que en la próxima visita al terruño estés tú y no tenga que ponerte los dientes largos con el Whatspapp. Y a todos vosotros por ver y leer esta entrada.
